martes, 6 de diciembre de 2011

¿Dios ha muerto?

Hoy en Misa el sacerdote ha vuelto a citar una frase que es muy conocida por los filósofos: "Dios ha muerto". Evidentemente la respuesta más sencilla dentro de una homilía es negar dicha afirmación y continuar adelante. Pero a mi me ha recordado algo que pensé la última vez que escuché esto. Antes de recordarlo empezó a sonar por accidente la canción franciscana que dice: "al atardecer de la vida, me examinarán del amor". Vuelvo emocionado a mi recuerdo. Resulta que estamos en adviento, esperamos recordar el misterio de Dios hecho Niño. A veces lo más evidente nos pasa desapercibido, como decía Zubiri. Ese Niño-Dios se hizo adulto y murió crucificado: Dios murió crucificado. Se hizo hombre y los hombres lo mataron, a los suyos vino y no le recibieron. (Mas a todos los que le recibieron...). El loco del Zaratustra tenía razón, pero se quedaba con la realidad cuaresmal. Los cristianos somos hijos de la luz e hijos del día, del día Pascual. Dios murió y resucitó, y haciéndolo permitió que quienes vivíamos muertos y ciegos pudiésemos resucitar juntamente con Él. La muerte no es el final sino la puerta de la eternidad, y aunque ahora nos preparamos para el Nacimiento creo que no debemos olvidar que lo que hace especial este Nacimiento es que quien nació nos entregó la gracia de no morir jamás, de renacer. El camino para vivir, para nacer y para renacer es el Amor, que será al final la medida de nuestra vida.
Feliz Adviento.

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