Como dos canicas que se tocan, en la metáfora se encierra toda poesía. Como un pasillo donde se hace el amor salvajemente. ¿Cómo me siento?¿Cómo expresarme de manera ingeniosa? Si digo que la lámpara del lugar en el que me encuentro parece que se va a fundir porque hace mucho ruido, y que dentro de poco, por una causa o por otra, me quedaré en la oscuridad (tal vez escribiendo estas letras) ¿daría pie a malentendidos?
Creo que los hombres tendemos a buscar significados a las cosas, a ponérselos... como dice la teoría, a dominar la realidad a través de la teorización. Si yo llamo a una cosa "canica", y lo digo y lo pienso, no por eso tengo una canica en la cabeza. ¿Soy capaz de comprender al otro? (¿el otro puede comprenderme?) O bien se contesta un no rotundo, o bien puedo optar por el discurso de Leibniz: "dentro del parque hay un lago con peces dentro del cual hay un parque con lago y peces...", y así con cada mónada, que sin embargo "no tiene ventanas".
Es decir, se da la paradoja de que hallándonos en el aislamiento más absoluto sin embargo dentro de mí están todos los otros y dentro de todos los demás estoy yo. ¿Y cómo parece que existe una única realidad [fuera de nosotros]? Por la sincronización inicial que Dios creo al crearnos [armonía preestablecida, según el monadólogo], como varios relojes que sin contacto alguno marcan la hora al mismo tiempo.
¿Y no es esto poesía?¿Y no es lo que siento algo jamás comunicable?¿Qué es el lenguaje sino la mayor de las metáforas ---y la mayor voluntad de dominio?¿Y qué es Dios sino el telón de fondo, el silencio que muestra lo absurdo de cualquier intento de usar los medios [como medios] con algún fin significativo (trascendental) o, lo que es lo mismo, para dominar la Tierra?¿Pero no fue este el primer mandamiento del Creador?
