viernes, 26 de septiembre de 2008

Cara a cara

Como dos canicas que se tocan, en la metáfora se encierra toda poesía. Como un pasillo donde se hace el amor salvajemente. ¿Cómo me siento?¿Cómo expresarme de manera ingeniosa? Si digo que la lámpara del lugar en el que me encuentro parece que se va a fundir porque hace mucho ruido, y que dentro de poco, por una causa o por otra, me quedaré en la oscuridad (tal vez escribiendo estas letras) ¿daría pie a malentendidos?



Creo que los hombres tendemos a buscar significados a las cosas, a ponérselos... como dice la teoría, a dominar la realidad a través de la teorización. Si yo llamo a una cosa "canica", y lo digo y lo pienso, no por eso tengo una canica en la cabeza. ¿Soy capaz de comprender al otro? (¿el otro puede comprenderme?) O bien se contesta un no rotundo, o bien puedo optar por el discurso de Leibniz: "dentro del parque hay un lago con peces dentro del cual hay un parque con lago y peces...", y así con cada mónada, que sin embargo "no tiene ventanas".
Es decir, se da la paradoja de que hallándonos en el aislamiento más absoluto sin embargo dentro de mí están todos los otros y dentro de todos los demás estoy yo. ¿Y cómo parece que existe una única realidad [fuera de nosotros]? Por la sincronización inicial que Dios creo al crearnos [armonía preestablecida, según el monadólogo], como varios relojes que sin contacto alguno marcan la hora al mismo tiempo.
¿Y no es esto poesía?¿Y no es lo que siento algo jamás comunicable?¿Qué es el lenguaje sino la mayor de las metáforas ---y la mayor voluntad de dominio?¿Y qué es Dios sino el telón de fondo, el silencio que muestra lo absurdo de cualquier intento de usar los medios [como medios] con algún fin significativo (trascendental) o, lo que es lo mismo, para dominar la Tierra?¿Pero no fue este el primer mandamiento del Creador?

No creo nada

Esta frase es como el clásico 'yo miento'.
Si no creo nada entonces creo que no creo nada y por tanto creo.
Será mejor buscar la creatividad.
Quiero crear algo en lo que creer, algo vivo, ... quiero crearme a mí mismo.
No creo nada, es cierto, siempre creo algo, pues la nada es lo más perfecto de la Creación. La ausencia que nos deja libres, libres para el amor. Sin amor no hay creacion, aunque se requiere amar lo que no es para crearlo y se requiere dejar de amarlo como hasta entonces para seguir creando. Pues quien no crea no ama. No hay nada vivo que esté estancado, por eso no hay amor sin sufrimiento. No hay libertad sin riesgo, ni hay amor sin el dolor de la ausencia. Pues comenzar a amar es comenzar a perderse, es comenzar a darse gratuitamente. Darse en todo o no darse.
¿De qué hablo si no de la vida?¿Qué perdemos? Todo, siempre.
¿De qué hablo si no del tiempo? "Tiempo", prefiero la definición que hace Nietzsche:
Mira ese portón! ¡Enano!, seguí diciendo: tiene dos caras. Dos caminos convergen aquí: nadie los ha recorrido aún hasta el final.
Esa larga calle, hacia atrás: dura una eternidad. Y esa larga calle hacia delante - es otra eternidad.
Se contraponen esos caminos: chocan derechamente de cabeza: - y aquí, en este portón, es donde convergen. El nombre del portón está escrito arriba: "INSTANTE".

¿y qué nos queda ante el tiempo?:
Vi a un joven pastor retorciéndose, ahogándose, convulso, con el rostro descompuesto, de cuya boca colgaba una pesada serpiente negra...
Y entonces la serpiente se deslizo en su garganta y se aferraba a ella mordiendo... No conseguí arrancarla de allí. Entonces se me escapó un grito: "¡MUERDE! ¡MUERDE!"

Decía Fernando Castro que alguien decía: Todo buen jugador es un buen perdedor.